sábado, 4 de julio de 2015



La merienda en la escuela Alfajores, jugos artificiales, gaseosas, snacks y bizcochos.

Estos productos, que abundan en las meriendas escolares, inciden en la aparición de algunas enfermedades crónicas no transmisibles.

Es por eso que se busca modificar los hábitos alimenticios de los niños desde la escuela; un desafío que involucra a la familia. Una buena selección de la merienda garantiza una correcta nutrición y ofrece la posibilidad de invertir el dinero familiar en beneficio de la salud de los niños. alimentación 

Evitar el consumo excesivo de grasas, sal y aditivos previene enfermedades. El Programa de Alimentación Escolar de Primaria (PAEP) trabaja desde hace mucho tiempo para inculcar hábitos de alimentación saludable en los escolares. Objetivo que en los últimos años demandó un esfuerzo mayor puesto que el estilo de vida actual - menor actividad física y mayor consumo de productos industrializados - produjo un aumento de la obesidad infantil y de ciertas enfermedades asociadas a ella, como la hipertensión y la diabetes.

 Es así como, junto al Ministerio de Salud Pública (MSP), está ocupado en revertir las cifras que muestran que el 43% de los niños uruguayos es obeso. “Buscamos que los escolares incorporen herramientas que les permitan elegir alimentos sanos y eliminar de su dieta los productos con alto porcentaje de azúcares simples o grasas totales, grasas saturadas o trans.”, explica la nutricionista del PAEP, Laura Estable. En ese sentido se vienen realizando charlas, talleres, distribución de cartillas informativas y concursos de recetas con los niños y los maestros.

También se trabaja en la elaboración de una lista de alimentos recomendados que prioriza el consumo de frutas, jugos naturales, alfajores caseros y lácteos. A esto se suma un proyecto de ley presentado por el diputado Javier García que propone regular las meriendas escolares prohibiendo la venta en cantinas y comedores escolares - tanto de instituciones públicas como privadas - de alimentos que no son saludables. La iniciativa incluye la obligación de incorporar productos aptos para celíacos en los centros educativos.

En ese aspecto, desde el Consejo de Educación Inicial y Primaria ya se proporcionan alimentos, a los chicos que almuerzan en la escuela, tanto para celicaos como para diabéticos. Señala Estable que el involucramiento de la familia en esta iniciativa es fundamental porque si bien los escolares se entusiaman y están dispuestos a incrementar el consumo de alimentos sanos, sin el apoyo de los padres es muy difícil de sostener a largo plazo.

 Dice también que durante la Educación Incial la tarea es más sencilla porque las meriendas están pautadas y la consumen junto a la maestra, sin embargo ya en Primaria muchos niños llevan dinero para comprar alimentos a su elección. De ahí, expresa, la relevancia de crear hábitos saludables y lograr que el chico solicite en su hogar alimentos sanos. A través de sus diversas actividades educativas, el PAEP explica a los niños que la alimentación adecuada es condición indispensable para su desarrollo normal, y que en la edad escolar una dieta equilabrada contribuye a proteger la salud y favorece el aprendizaje. Buenas prácticas Para que los chicos crezcan sanos deben mantener un peso adecuado y realizar ejercicio físico. Para esto último se recomienda controlar las horas destinadas a videojuegos y a mirar televisión. Antes de comenzar la actividad diaria se sugiere tomar un desayuno que contenga leche (brinda nutrientes para el desarrollo) y una cucharadita de azúcar (proporciona energía que el cerebro puede usar rápidamente). Además puede agregarse una feta de jamón, queso o una cucharada de mermelada de frutas, una porción de pan y una fruta o jugo de frutas natural. Para el recreo el PAEP sugiere galletitas (que no sean rellenas ni con cobertura símil chocolate), un sandwiche chico, un yogur, una fruta o un alfajor de maicena. En cuanto a la venta en la escuela, el programa sugiere: frutas, gelatinas con frutas, yogures, helados a base de leche, barritas de cereales, quesitos individuales, galletas dulces (no rellenas) y saladas, croquetas (al horno o con una correcta fritura en aceite vegetal), empanadas, tortas y tartas de frutas, panqueques rellenos, jugos de frutas naturales y licuados, leche natural y saborizada. Finalmente, Estable sostuvo que “los alimentos que se ofrecen en la escuela son muy importantes para la adopción de hábitos saludables en la alimentación.”

 fuente : http://www.uruguayeduca.edu.uy/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=2120

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